MADRID, 31 Mar. (EUROPA PRESS) -
Human Rights Watch (HRW) ha acusado este jueves a milicias marfileñas y mercenarios liberianos leales al presidente saliente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, de haber matado a al menos 37 inmigrantes de África Occidental en una localidad cercana a la frontera con Liberia el pasado 22 de marzo.
Según han relatado testigos de los hechos a la ONG, hombres armados, algunos de uniformes y otros de paisano, masacraron a estas personas, presuntamente partidarias del candidato rival, Alassane Ouattara, al que la comunidad internacional reconoce como presidente electo, posiblemente en represalia por la captura de zonas cercanas por las fuerzas partidarias de este último.
Otros testigos han descrito numerosos incidentes en los que partidarios, reales o supuestos, de Ouattara han sido asesinados por las fuerzas de seguridad y milicianos pro Gbagbo en Abiyán.
La masacre de los 37 inmigrantes tuvo lugar en la localidad de Bedi-Gouzan, 32 kilómetros de la localidad de Guiglo, en el oeste, un día después de que las fuerzas de Ouattara se hicieran con el control de la localidad cercana de Blolequin.
Según los testigos, muchos de los asaltantes, que hablaban inglés, parecían ser liberianos, mientras que una vasta mayoría de las víctimas procedían de Malí y Burkina Faso. Los agresores mataron a las víctimas en sus casas y cuando intentaban huir.
HRW ha recibido una lista de 27 víctimas malienses, pero los testigos señalan que los familiares, que huyeron a los bosques cercanos, hablan de hasta 40 muertos. Según los testigos, los agresores iban armados con pistolas automáticas, granadas propulsadas por cohetes y machetes. Además de matar a los inmigrantes, saquearon e incendiaron en algunos casos las casas, llevándose consigo motos, dinero, televisiones, colchones y ropa.
PREOCUPACIÓN POR LA SITUACIÓN
“Costa de Marfil ha llegado al punto de ebullición”, ha subrayado el director para África de HRW, Daniel Bekele, ante el avance que están haciendo las fuerzas leales a Ouattara, que ayer tomaron la capital y siguen avanzando hacia Abiyán, la principal ciudad, y las últimas sanciones aprobadas por la ONU contra el Gobierno de Gbagbo.
“Estamos sumamente preocupados por el potencial de adicionales atrocidades contra los Derechos Humanos, dados los asesinatos por ambas partes y la continua incitación a la violencia a través de los medios por parte de los amigotes de Gbagbo”, ha añadido.
Según HRW, en los últimos cuatro meses, las fuerzas de Gbagbo han llevado a cabo una campaña de asesinatos, desapariciones y violaciones contra partidarios de Ouattara que probablemente ascienden al nivel de crímenes contra la Humanidad. Por su parte, los partidarios de Ouattara también han perpetrado numerosas ejecuciones extrajudiciales de combatientes leales a Gbagbo y partidarios.
De acuerdo con las estimaciones de la ONU, aproximadamente 500 personas, en su mayoría civiles, han perdido sus vidas como consecuencia de la violencia que registra el país desde las elecciones presidenciales del pasado 28 de noviembre, en las que según la comunidad internacional ganó Ouattara pero al que Gbagbo se niega a entregar el poder.
“La masacre de inmigrantes de África Occidental, los ataques a civiles en Abiyán y el desplazamiento masivo de personas son muy preocupantes y requieren una respuesta efectiva”, ha reclamado Bekele. “La ONU debería prepararse para lo peor y hacer todo lo posible para proteger a todo el mundo en Costa de Marfil, que está ante un grave peligro de abusos horribles”, ha remachado.
¿Por qué se interviene en Libia pero no en Costa de Marfil?
Mientras el mundo tiene su atención puesta en Libia, una crisis humanitaria se agrava en un país más allá de los campos de petróleo del Sahara.
En Costa de Marfil, Naciones Unidas estima que más de un millón de personas han abandonado sus hogares en los últimos cuatro meses. En Libia son 350.000 en un mes y medio de conflicto.
La ONU señala que en el país subsahariano ha muerto un alto número de víctimas a causa de la violencia política, al menos 462, y que se han producido bombardeos contra la población civil, como el de la semana pasada sobre un mercado, que dejó al menos 25 muertos y que fue calificado por esta organización como un “crimen de guerra”.
Por estas similitudes, la comparación entre la respuesta internacional a una y otra crisis indigna a muchos en el continente africano.
Algunos de los líderes de los países vecinos a Costa de Marfil pusieron en cuestión que la comunidad internacional recurra a la fuerza en Libia pero no en este caso, durante una reunión la semana pasada el bloque regional de países de África Occidental, Ecowas por sus siglas inglesas.
“Doble rasero”
Los analistas consultados por BBC Mundo creen que la coincidencia en el tiempo de los dos conflictos pone en evidencia el doble rasero de la comunidad internacional.
“Esto no es nuevo”, señala Mbuyi Kabunda, un investigador congoleño del Instituto de Derechos Humanos de Estrasburgo. “Recuerden que tampoco se hizo nada para evitar el genocidio en la región de los grandes lagos africanos a mediados de los noventa”.
Kabunda opina que la decidida intervención militar de la coalición en Libia se debe al petróleo que yace en este país.
Costa de Marfil también produce una pequeña cantidad de petróleo pero su importancia radica en sus plantaciones de cacao, que la convierten en el primer productor del mundo.
Sin embargo, Kabunda señala que eso no es suficiente para despertar el interés internacional.
Otro analista, el marfileño Jean Arsene, ironiza sobre la menor importancia del cacao marfileño respecto al crudo libio. “Occidente puede vivir sin nuestro cacao pero no sin su petróleo”.
Cascos azules
Lo cierto es que en Costa de Marfil sí hay una presencia de tropas internacionales.
La ONU tiene a 9.000 soldados, principalmente de países de la Unión Africana, pero sus competencias son reducidas y no actúan para evitar los ataques a la población o a la propiedad.
Los países de África Occidental han pedido que el Consejo de Seguridad de la ONU refuerce su papel en el conflicto.
La violencia en Costa de Marfil se desató a principios de diciembre después de que el presidente Laurent Gbagbo, en el poder desde el 2000, se negara a admitir su derrota en las elecciones.
La comunidad internacional, encabezada por Francia, antigua metrópoli, y Estados Unidos, ha ordenado a Gbagbo su renuncia y ha respaldado a su adversario, Alassane Ouattara, quien ha formado un gobierno paralelo.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, y su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, han declarado repetidas veces que Gbagbo debe irse.
El Consejo de Seguridad de la ONU impuso este miércoles, a propuesta francesa, sanciones relativas a la congelación de activos bancarios y prohibición de viaje a los miembros del cículo de cercano a Gbagbo.
La resolución de la ONU se dio a conocer solo horas después de que las tropas leales a Ouattara avanzaran desde el norte sobre la capital, Yamoussoukro, en el centro del país. Las fuerzas de Gbagbo retienen en el sur el control del centro comercial del país, Abiyán.
Kabunda cree que lo más acertado que puede hacer la comunidad internacional es desarmar a las fuerzas de uno y otro bando y procurar la reunificación del país.
Por su parte, el marfileño Arsene, que reside temporalmente en Madrid y es profesor en una universidad de Abiyán cerrada desde que comenzaron los enfrentamientos, lamenta la pasividad de los cascos azules.
Sospecha que el ímpetu de la ofensiva de las fuerzas de Ouattara se debe a que están siendo armadas por Occidente.
“Obama se refirió el martes a la posibilidad de armar a los rebeldes libios. No me extrañaría que esa misma estrategia, una guerra por delegación, sea la seguida en Costa de Marfil”.
Arsene, preocupado por la situación de su familia en el país, cree que Costa de Marfil se ha adentrado en el peor de los escenarios posibles.
Video Euroneuws ONU SANCIONA http://www.youtube.com/watch?v=fBjaBmJN_D4







